domingo, 15 de septiembre de 2013

Tras la trampa en la que nos habíamos metido en aquella habitación con gas venenoso, tuvimos claro que necesitábamos descansar. Cada vez más me costaba seguir adelante, como si aquella condenada pirámide nos estuviera absorbiendo la vida poco a poco. Abrí los ojos, dispuesto a seguir adelante y vi los mismo rostros de cansancio en mis compañeros. ¿Cuánto tiempo llevábamos aquí metidos? ¿Días, semanas?

Empezaba a perder la noción del tiempo transcurrido. ¿Y si nos ocurría como a los demás habitantes de este sitio y nos quedábamos aquí atrapados para siempre? Naaah, seguro que Ao no privaría a Faerun de mi presencia...

Tras lavarme los dientes me puse la mochila y me coloqué el carcaj. Por cierto, no puedo dejar de notar que no he visto a mis compañeros lavarse la boca jamás... deben de tener telarañas a estas alturas. Bueno, menos Derkin, que seguro que el aguardiente enano hace de antiséptico.

Volvimos a la habitación donde estaba la aparición de Kárvakos en el escritorio que Lilith se encargó de hacer astillas, pero tras una rápida inspección nos dimos cuenta que allí no había nada, así que proseguimos por el pasillo que se abrió misteriosamente al salir de aquella habitación. Earsel se iba quejándo amargamente de no haber encontrado entre tantos libros que hay en la pirámide la continuación del famoso libro "El comercio del queso", ya que por lo visto se quedó en un lugar muy interesante el relato. Ummm, supongo que un día le pediré que me lo preste a ver si es tan interesante como dice...

Llegamos a una puerta cerrada y tras acercarme con sigilo y usar mi percepción de semielfo, oí una especie de gemidos y lamentos al otro lado. Les hice señas a mis compañeros para que se acercaran con sigilo, por favor pero como viene siendo habitual, no tienen muy claro lo que es esa palabra, y esta vez fue Lilith quien a voz en grito se acercó diciendo "VES COMO PUEDO SER SIGILOSA?". Ains.

Abrimos la puerta y lo que nos encontramos nos revolvió el estómago. Ante nosotros había un pasillo que acababa en un muro en el que formas humanas y rostros se retorcían y gritaban, como sufriendo una indescriptible agonía. El lugar estaba en la más completa oscuridad, sólo iluminada por mi linterna flotante, fabricada por el maestro Hover Craft. Aquellos gritos y chillidos no eran naturales y nos hacían daño, como si fueran ataques místicos.


Intentamos alejar aquellos gritos de nuestra mente mientras avanzábamos hablando de algún tema trivial, como por ejemplo, un posible embarazo de Lilith y los pequeños guerreros nadadores de Ian. Por alguna razón que no entiendo este tema no era muy del agrado de Lilith... están locos estos eladrines.

Seguimos avanzando. Los gritos y chillidos seguían haciendo mella en nosotros. Aquellos pasillos se bifurcaban, giraban, se retorcían... parecía que nos habíamos metido en un laberinto. Pero la "calma" pronto acabaría. Tras girar un recodo nos encontramos cara a cara con un enemigo demasiado familiar: un esqueleto de cuatro brazos. Pero al ser uno sólo no tuvo nada que hacer frente al ataque combinado de los cinco, y acabo reventado y esparcidos sus huesos por el suelo.

Sin embargo, otro de esos cabrones apareció en ese momento justo detrás de mí, y apenas me dió tiempo a responder con una flecha. Derkin soltó una maldición porque por lo visto le habíamos dejado a oscuras con nuestros movimientos (y dijo algo relativo a que si lo habíamos hecho porque no se había echado el desodorante Axe para enanos y guerreros, a lo que Ian respondió musitando que él no se echaba desodorante sino que se rasuraba las axilas con el hacha... ouch).

El esqueleto me dió de lleno con sus cuatro cimitarras y oleadas de dolor recorrieron mi cuerpo. Noté como mi cuerpo se curaba gracias a Lilith, pero justo cuando me disponía a levantarme, un chillido gutural, mucho peor que el de los muros, nos atravesó como cuchillas. Estábamos muy tocados por ese extraño ataque, pero aún así pudimos acabar con el segundo esqueleto, justo cuando Derkin gritó: "Mierda, hay algo delante de mí!" Tras la gran expresividad del enano estaba un aviso sobre una criatura a la que nunca me había enfrentado: un Banshee.


La criatura salió huyendo tras hacer su ataque, y Derkin salió disparado tras ella, perdiéndose en aquel laberinto. "Derkin, donde vas?" Mierda, mierda, en aquel lugar era fácil que nos perdiéamos de vista unos a otros y eso era lo que estaba pasando. Tras unos segundos oí al clérigo enano "Aquí hay una bansheee!!" decía medio canturreando, y oí ruidos de lucha entre ambos.

Pero cuando llegamos allí, nuestra enemiga estaba preparada. Lanzó de nuevo ese ataque gutural y fue devastador... Ví como Ian y Lilith caían al suelo inconscientes y yo me quedé paralizado de terror, sin poder mover un músculo. Era extraño, el ataque no parecía haber provenido de ella sino de otra dirección... Derkin agitó su símbolo mágico y restauró nuestras energías, y ví como Lilith e Ian se levantaban con esfuerzo.Tras un intercambió de ataques, finalmente fue Earsel quien acabó con ella... sólo para que en ese momento y tras avanzar un recodo, Derkin se encontró cara a cara con otra más. Eso explicaba el ataque anterior.

Incapaz de moverme, hice un enorme esfuerzo por acabar con el terror que me atenazaba y salí corriendo hacia donde oía como Derkin luchaba con nuestra enemiga. Pero tras girar otra esquina, una oleada de fuerza me envió contra la pared. Notaba como empezaban a flaquear seriamente mis fuerzas, y Lilith gritó algo que todos empezábamos a pensar "Vámonos de aquí!" Luchábamos en terreno enemigo y desconocido, y los ataques de los muros y del banshee nos estaban matando, y no sabíamos si había más de aquellas criaturas.

Me levanté, sólo para ver como Derkin se me echaba encima con expresión de terror en su cara, y me empujaba salvajemente al pasar junto a mí. Salí corriendo hacia la salida y cuando llegué ví que era el primero en llegar. Apunté la linterna hacia el pasillo por el que había venido esperando verles llegar, pero pasaban los segundos y nadie aparecía. En esos angustiosos momentos ni me percaté que al salir de aquel laberinto las voces habían dejado de taladrar mi mente.

Al fín, una jadeante Earsel llegó. "Dónde están los demás??" "Detrás... corriendo...dame...un momento..." apenas podía hablar por el agotamiento. "Earsel, dónde están??" insistí mientras enfocaba al pasillo y a ella alternativamente. Al fín, apareció Lilith, y pocos momentos después Ian seguido de Derkin, pero a mitad del pasillo el enano cayó al suelo inconsciente. Ian frenó en seco y agarró a Derkin de la armadura, sacándolo a rastras de aquel lugar.


El enano tenía muy mal aspecto, así que rápidamente le dimos una poción de curación y por suerte, el color volvió a su cara con rapidez.Tras recuperar el aliento, Derkin me dijo que me quedara con su poción, en agradecimiento por haberle ayudado. "Sólo si nos bebemos un aguardiente enano cuando salgamos de aquí para celebrarlo", a lo que respondió con una risotada y diciendo "Ja! Sois unas nenazas, sin mí no habéis podido acabar con el banshee!!". Lilith preguntó a Earsel "Oye, no tienes hechizos guais para anular el efecto de los muros?" Earsel puso expresión de fastidio y negó con la cabeza. "Encima que te subí a caballito..." dijo Lilith.

¿¿¿¿¿¿¿¿????????? A caballito? Qué me he perdido? Además, subir a Earsel a caballito es un poco complicado con lo grandes que tiene las...


Derkin debió entender mi mirada, porque soltó "Lilith tiene las orejas calientes!!!", mientras la susodicha fruncía el ceño igual que hacía siempre que algo le disgustaba. Earsel en cambio no parecía enterarse de qué iba la broma porque miraba interrogativamente a todos. "Bueno, claro, cuando uno corre se le calientan las orejas..." dijo la maga de forma inocente. "Y más cuando uno corre con orejeras!!!!" dijo Derkin riendo estruendosamente. No pude evitar soltar una carcajada, aunque Earsel al fín captó de qué iba todo aquello y le soltó una sonora colleja al enano.

Decidimos volver a descansar ya que habíamos gastado muchos recursos en aquel laberinto. Tras unas cuantas horas de reposo, decidimos volver a acabar lo que habíamos empezado. Aquella banshee nos debía una, y no tardamos mucho en localizarla tras adentrarnos de nuevo en el laberinto. Ian iba en cabeza y gritó "El bicho esteee!!!". Vale, no es muy expresivo a veces, pero tampoco hacía falta una disertación en ese momento...

Le rodeamos rápidamente, y tras un ataque con aquel espantoso chillido, me ví de nuevo impelido a retroceder, con tan mala suerte que tropecé con Earsel, y casi me golpeo con sus... piernas, eso, sus piernas.

Tras rápidos ataques y gritos de Lilith a Ian "Enchúfale a esta!!", es finalmente la propia Lilith quien acabó con aquella molesta criatura. Ahora había que llegar al otro lado de aquel laberinto, y tras poco rato encontramos unas puertas dobles, que eran la salida. Derkin fue el último en salir arengado por Ian "Vamos Derkin mueve el culo!". "Me parece feísimo que me dejéis atrás!" decía el enano jadeando mientras se acercaba a la puerta con una sonrisa en la cara.

Ante nosotros se abría otro pequeño pasillo con unas puertas dobles al final. Intenté percibir qué había al otro lado y me pareció oír unos pequeños cuchicheos, pero no pude entender nada. Derkin abrió la puerta de golpe, mientras los demás nos preparábamos para lo que hubiera allí.


Aquella estancía parecía una habitación, en la que destacaba un cortinaje muy grande con un símbolo bordado de un castillo (que parecía ser un castillo de Netheril, o al menos recordaba a uno). En la estancia había tres puertas, y en el lado izquierdo de la misma, cuatro pilares rodeando una extraña piedra negra, de la que parecía emanar algún tipo de energía maligna.

Earsel avanzó hacia la piedra, pero de repente una extraña energía necrótica salió disparada hacia ella, que emitió un grito de dolor. "Esta piedra... tiene algo que ver con el Páramo Sombrío.", dijo la elfa. "Si... definitivamente los pilares también... auch!!", Lilith se acercó y recibió la misma descarga que Earsel. Earsel se puso a examinar el bordado de la cortina, y se pusoa hablar de Netheril, el imperio perdido y renacido y no se qué más cosas. La verdad es que desconecté un poco porque cuando la maga se pone en plan profesora...

Derkin debió pensar lo mismo. "Raaaaaargh, me voy a cargar un pilar!" dijo de repente lanzándose contra uno de ellos. Lanzó un golpe con su martillo... y creo que nunca he visto a un enano vibrando de esa manera. "DOOONNNNGGGG!!!" fue todo lo que se oyó, mientras el pilar quedaba intacto. "Rrrrreesssssiiiisssssstttteeee elllll coooonnnnnndddddeeennnnaaaaaddddoooooo..." intentó balbucear Derkin.

Y de pronto, se hizo la oscuridad.

Oí los gritos de Earsel, Derkin y Lilith recibiendo golpes contra su cuerpo e inmediatamente algo me golpeó con fiereza a mí también. La vara de Earsel iluminó la estancia, y cuatro criaturas que parecían envueltas en sombras aparecieron ante nosotros.


Empezó la lucha. Tras el primer intercambio de golpes vimos que nuestra posición táctica no era la mejor, ya que estábamos luchando contra los cuatro por separado, en vez de concentrar esfuerzos. Earsel recibió un fuerte tajo de uno de ellos y Derkin gritó "A mi maga ni tocarla!!!" y se lanzó con furia hacia el atacante de la elfa."Si es que eres impaciente pero majo!" gritó Earsel con una sonrisa.

Enzarzados como estábamos, apenas vimos como se abría la puerta que Lilith tenía detrás, y una especie de sombra salió disparada hacia el interior de las cortinas atravesándolas y saliendo por el lado contrario, junto a la piedra oscura. Derkin e Ian vieron como las sombras tomaban una forma humanoide conocida poco a poco. Era Karvakos... pero a la vez no parecía ser él. Con un gesto de la mano, se formó una especie de tormenta de oscuridad en el centro de la habitación, que nos empujó a todos. A mí casi me saca de la estancia, aunque pude mantenerme en pie como pude.

Earsel desapareció tras las cortinas y se hizo la oscuridad de nuevo. Volví a recibir otro ataque en medio de la oscuridad, y empecé a notar mermar mis fuerzas.La luz volvió cuando Earsel salió de detrás de las cortinas no sin cierta dificultad, y ví como su vara emitía una especie de rayos relampaguantes que no había visto hasta ahora. Pero funcionaron muy bien porque tres de las cuatro criaturas gritaron de dolor, así como la propia sombra de Karvakos.

Siguió el combate, Lilith acabó con uno de aquellos acechadores sombríos. Vyrellis abrió la boca en ese momento para soltar una de sus perlas de sabiduría "Parece Karvakos... pero no lo siento". En realidad, todos teníamos la misma sensación. Mirando a Vyrellis dijo con voz atronadora "Pasaréis a formar parte de mi muro de almas!", pero el combate se decantaba a nuestro favor, no sin esfuerzo. Earsel acabó con el segundo acechador y Lilith con el tercero.

Karvakos lanzó un ataque de fuerza que empujó a Lilith, que cayó encima de Ian, arrastrándole. Por un momento se quedaron parados uno encima de otro mirándose así que grité "Eh! Dejad el plan de tortolitos para luego!" Con un disparo certero acabé con el cuarto acechador.

La sombra de Karvakos se quedó sola, pero no por ello era menos peligrosa. Lanzo otra tormenta de oscuridad que nos lanzó a Derkin y a mí al interior de las cortinas, donde ví una estatua que representaba el castillo que aparecía en el bordado del exterior. Una extraña sensación de melancolía por aquel imperio perdido se apoderó de mí, pero el pensamiento se desvaneció cuando ví como un humo negro se filtraba a través de las cortinas


"Coño, es como Karvakos pero en negro!!" gritó Derkin. Nos disponíamos al asalto final contra aquella sombra. Ian y Earsel atravesaron las cortinas seguidos por Lilith, y Earsel primero y Derkin después (este con dos brutales ataques), provocaron que Karvakos empezara a difuminarse o descomponerse.

Pero no se iba a rendir tan fácilmente y un brutal contraataque nos dejó maltrechos a todos, y Lilith y Derkin salieron despedidos fuera de la cortina y cayeron al suelo malheridos. Ian, con sus últimas fuerzas miró a Derkin y a Lilith, sin saber qué hacer, y salió finalmente disparado hacia Derkin dándole su última poción. "Ayuda a Lilith" dijo sin apenas voz. El enano se levantó y corrió a curar a Lilith, que abrió poco a poco los ojos.

Yo ya había tenido suficiente de todo aquello. Miré a aquella sombra que pretendía ser Karvakos, y cargué el arco. No fuí tan certero como pretendía, pero fue suficiente. Con el segundo ataque la sombra explotó y desapareció. Salí del interior de las cortinas y ví a mis compañeros, cansados y maltrechos pero vivos.

Aún quedaban otras tres habitaciones por explorar, pero... si aquel era el tercer aspecto de Karvakos (cosa que ya todos dudábamos), ¿dónde estaba la tercera llave? ¿Y por qué no había pasado nada parecido a cuando cayeron los otros dos aspectos?

Pronto lo íbamos a saber.

Kanon el que vuelve a ser el Rematador.
lunes, 9 de septiembre de 2013

- ¿En serio que conseguiste resucitarla, Derkin?
- Pues sí. No creí que lo conseguiría. Nunca había conocido a nadie que hubiera completado con éxito el ritual, pero tenía que conseguirlo...

 Unas horas más tarde, me desperté, aún cansado tras el esfuerzo dedicado al ritual. Kanon hizo un comentario sobre un truco que se le había ocurrido para los combates, que le haría pegar mejores güayas. En ese momento, no pude menos que empezar a tararear una tonada de los bardos Indeseados, algo así como "Güayas, güayas, los guerreros pegan güayas"
El artista que dibujo este cartel, sin duda debe ser el mejor de Toril

  El semielfo y yo empezamos a buscar en las tumbas y nichos, en busca de algo que pudiéramos utilizar. Nuestra intuición no iba desencaminada, ya que encontramos seis esmeraldas del tamaño de mi pulgar y una espada que parecía de exquisita factura, aunque cubierta de una capa de herrumbre y porquería costrificada.
Estudiamos que hacer, y decidimos que la maga la calentaría, mientras que yo la golpeaba con mi martillo. A los pocos minutos, la capa de suciedad se desprendió y la espada empezó a refulgir con una tenue luz verdosa. Se la tendí a Lilith, quien la sostuvo con un "uala". Por el rabillo del ojo, me fijé en Earsel. Parecía estar bien, sin secuelas, pero se la veía mucho más seria y taciturna  de lo habitual.

  Más descansados, pese a lo lúgubre de la estancia, nos dirigimos a la otra puerta de la estancia donde habíamos entablado el combate. Pese a que en aquel momento había estado atrancada, Lilith la abrió sin problemas. Un pasillo se abría frente a nosotros, y un poco más adelante, otro se bifurcaba hacia la derecha. Este segundo pasillo terminaba en una puerta de doble hoja, que el semielfo se aprestó a explorar. Unos segundos después, volvió donde estábamos, indicando que oía unos sonidos que le daban muy mala espina, por lo que decidimos seguir de frente.

  Al final del corredor, una puerta de doble hoja se abría a una sala completamente a oscuras, con una especie de pasillos cruzados formados, a falta de un término mejor,  por una serie de columnas y entre ellas, un muro de oscuridad, a través de la cual se veían tenuamente a izquierda y derecha sendas estatuas bañadas en un ligero fulgor ignominioso. Nos adentramos con cautela por el pasillo, y de repente, una calavera azulada golpeó brutalmente a Lilith, quien salió volando, derribándome, hacia el recinto que formaban las columnas a nuestra derecha.
   Kanon corrió tras la eladrin, pero al cruzar la oscuridad entre las columnas, nos quedamos en la más absoluta negrura. Parecía como si las columnas formasen un muro mágico que impedía que ninguna luz, aparte de la de las estatuas, la atravesase. Earsel encendió su vara y se encaminó tras nuestros amigos, dejándome de nuevo a oscuras. Me arrastré hacia allá, con la esperanza de que si nuestros enemigos veían en la oscuridad, estaría algo más a salvo.

  Al llegar a la estancia, me encontré a mis compañeros enzarzados con tres esqueletos que portaban cuatro cimitarras, una en cada brazo.

  - ¿Seguro, Derkin? ¿No has perdido la cuenta? ¿Cuatro brazos? ¿No le habrías dado un tiento al aguardiente enano?
  - Que va, que va... Y no veáis cómo arreaban, ¡recibíamos  mandobles de cuatro en cuatro!


Sin conseguir levantarme, estuvimos intercambiando golpes con los esqueletos. Poco a poco conseguimos colocarnos estrategicamente, para dar cuenta de nuestros enemigos, mientras unas calaveras azuladas como la que habíamos visto, nos alejaban de ellos y otras, cubiertas de llamas negras, me castigaban desde otra de las estancias.  Con Ian alejado del combate, Lilith estaba sufriendo la mayor parte de las embestidas de los esqueletos, hasta que finalmente no pudo más y cayó inconsciente. Esquivando como pude otra calavera necrótica, elevé una plegaria a Moradin para restañar sus heridas, mientras Kanon y Earsel daban cuenta de nuestros adversarios.

 Levantándome por fin del suelo, exclamé "¿Alguien ha visto pasar volando unas calaveras envueltas en llamas negras por aquí?" Mis compañeros se dirigieron hacia la sala de donde venían los cráneos, mientras yo recogía la linterna. Al atravesar la primera hilera de columnas y llegar al pasillo, vi a mis compañeros en fila, en guardia. "Pero que hacéis ahí parados!" - bromeé- "¡Veeeenga!"

  Al llegar a la siguiente sala, vi a cuatro vampiros dirigirse hacia mí. Ian se colocó a mi lado, terminando con uno de ellos, y permitiendo que el resto de mis compañeros dieran cuenta del resto. Sin embargo, un momento después un rayo de energía negra proveniente del otro lado de la estancia levantó a uno de los no muertos. En ese momento, la criatura de la que debían provenir las calaveras y que había levantado al vampiro se puso a la vista frente a mi. Dejando al vampiro para Earsel, me lancé al ataque contra el Señor de las Calaveras, teleportando a Ian a mi lado. El engendro cayó desplomado, implosionando, pero un momento después, se recompuso. No obstante, si antes donde debería haber una cabeza había tres calaveras, ahora sólo nos contemplaban dos pares de cuencas vacías. Sin embargo, la criatura se precipitó entre las columnas, huyendo.

  Nos dirigimos todos tras ella. Al llegar a la tercera sala, atravesando la oscuridad, vi a nuestro enemigo frente a mí. Una lanza de fe lo desmenuzó de nuevo, y grité a mis compañeros que sólo quedaba una calavera cuando se volvió a recomponer. Ian y Lilith, en perfecta armonía, se colocaron a cada lado de la criatura, dando cuenta de ella.

  Resoplamos aliviados, viendo que no parecía haber más enemigos cerca. Kanon se acercó  a investigar la estatua, que parecía representar a una momia, pero al momento exclamó "Se mueve" y saló corriendo.

  - ¿Salió corriendo?
  - Si, parece que habían tenido algún encontronazo previo con estatuas animadas, o algo así, y estaban bastante predispuestos a asustarse con cualquier cosa.

  Mientras el resto seguían apresurados al semielfo, me quedé investigando las estancias por si había algo de valor. Ian, quien se había quedado conmigo para "protegerme", no dejaba de insistir en que nos fuésemos de ahí, que seguro que no había nada de valor. - "Algún día me tenéis que explicar qué os pasa con las estatuas", les dije con sorna al volver con ellos, mientras seguía vigilando la evolución de la maga. Seguía taciturna, pero nada más, parecía estar recuperada de la experiencia, al menos físicamente.


  Discutimos nuestros pasos. Aunque Kanon estaba dispuesto a abrir la puerta de los ruidos ominosos, decidimos por mayoría investigar la puerta tras el pasillo situado al otro lado de las escaleras que nos habían traído hasta aquí. Avanzamos por un pasillo, y tras un par de puertas, llegamos a una una pequeña cámara, con un par de estatuas, dos candelabros, una pesada cortina al fondo de la estancia, y junto a esta cortina, un escritorio con nada más y menos que Karvakos sentado en él.

  - ¿Como? ¿Kárvakos? ¿Así, sentado, como un amanuense cualquiera?
  - Tal cual, y eso que le estuvimos intentando provocar. Kanon apuntándole mientras carraspeaba, Earsel primero desordenándole los papeles y después, exasperada, lanzandolos al otro lado de la sala...
  - ¿Y no hizo nada para deteneros?
  - Que va... uso sus supuestos poderes de telequinesis para acercar los papeles y con apenas un mohín de fastidio, los recolocó con parsimonia. Yo no me fiaba, aquello olía a trampa a leguas...

  Prudentes, intenté ver si había alguna trampa. Un pequeño siseo parecía salir de los candelabros, por lo que empezamos a atacarlos desde fuera, pero no parecía surtir mucho efecto...Ante los insistentes susurros de Vyrellis "es él.. es él..·, Lilith se lanzó al interior, pese  a mi advertencia previa "No te metas ahí, que luego toca resucitarte y es muy cansado", mientras que el resto la seguían. Exasperado, les seguí al interior, alguien tendría que cuidar de ellos...

Se puede decir más alto...

  Lilith entró cargando contra la figura del tiflin, atravesándola en el aire, golpeándose contra el escritorio. En ese momento, un muro de energía negra tapió la entrada y la habitación empezó a llenarse de un gas verdoso proveniente de los candelabros. Empezamos a arrearlos mamporrazos, mientras que curaba a mis compañeros. Lilith en ese momento gritó, "¡Derkin, coge!", lanzándome un amuleto. Al ponérmelo, pude notar como el veneno me afectaba un poco menos.  Al otro lado de los cortinajes, había una mullida cama, lo que debía tener despistados a Ian y la Eladrin, puesto que fallaron un par de golpes absurdamente contra los inmóviles objetivos.

Así, pero soltando gases nauseabundos.

  Poco a poco, conseguimos machacar los candelabros ya atenuar la salida del gas. Oímos a Earsel, quien había estado estudiando el muro, decir "¡Aquí! ¡Una falla! ¡Golpead aquí!" Seguimos su consejo, y entre toses, conseguimos derribar el obstáculo que nos bloqueaba la salida.

  Nada más salir de ahí, vimos una bifurcación del pasillo hacia nuestra izquierda donde antes no había nada más que un muro sólido. Sin duda, todo estaba pensado para encaminarnos hacia aquella trampa